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“Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han
de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias.
Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).

“Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel,
sea bendecida con solemnidad el primer domingo después
de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser
la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 47).

 

EL PRIMER LA IMAGEN DE JESÚS MISERICORDIOSO
en Vilna (Vilnius), Lituania


“Płock, Polonia, 22 de febrero de 1931.
Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una tú­nica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir, y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos gran­des rayos: uno rojo y otro pálido. En Silencio, atentamente miraba al Señor, mi alma estaba llena del temor, pero también de una gran alegría. Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío.
(...) Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. (...) Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel, sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia. Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia que tengo a las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercarse a Mí.
(...) Una vez, cansadísima por las múltiples dificultades que tenía por el hecho de que Jesús me hablaba y exigía que fuese pintado la imagen, decidí firmemente, antes de los votos perpetuos, pedir al padre Andrasz que me dispensara de estas inspiraciones interiores y de la obligación de pintar la imagen. Al escuchar la confesión, el padre Andrasz me dio la siguiente respuesta: No la dispenso de nada, hermana, y no le está permitido sustraerse a estas inspiraciones interiores, sino que debe decir todo al confesor, eso es necesario, absolutamente necesario, porque de lo contrario se desviará a pesar de estas grandes gracias del Señor. De momento usted se confiesa conmigo, pero ha de saber que debe tener un confesor permanente, es decir un director espiritual.
(...) Sin embargo, la bondad de Jesús no tiene límites, me prometió una ayuda visible en la tierra y [la] recibí poco después en Vilna [Lituania]. En el padre Sopoćko reconocí esa ayuda de Dios. Le había conocido en una visión interior antes de llegar a Vilna. Un día lo vi en nuestra capilla entre el altar y el confesionario. De repente en mi alma oí una voz: He aquí la ayuda para ti visible en la tierra. Él te ayudará a cumplir Mi voluntad en la tierra” (Diario, 47-53).

La obra encargada a sor Faustina por el Señor Jesús fue imposible de realizar en términos humanos porque ella no tenía habilidades plásticas. Sin embargo, quería cumplir la voluntad de Dios; por eso, por un lado buscaba ayuda en las hermanas, y por otro intentó pintar el cuadro sola, pero a pesar del gran esfuerzo que hizo, su falta de destreza no permitió que su empeño diera el fruto deseado.

Los apremios del Señor Jesús y la desconfianza de los confesores y superioras causaban un gran sufrimiento a sor Faustina. Durante su estancia en Płock (un poco más de 2 años) y en Varsovia, siguió pensando en el incumplido deseo del Señor Jesús, lo que le hizo sentir la gran importancia que tenía en los planes divinos la misión que le había asignado.

“De repente vi al Señor que me dijo: Has de saber que si descuidas la cuestión de pintar esta imagen y de toda la obra de la misericordia, en el día del juicio responderás de un gran número de almas” (Diario, 154).

Después de profesar sus votos perpetuos, sor Faustina fue trasladada a la casa conventual de Vilna (25 de mayo de 1933). Aquí encontró la ayuda prometida anteriormente: el confesor y director espiritual, el padre Miguel Sopoćko; fue él quien intentó realizar los deseos del Señor Jesús.

Padre Sopoćko, Memorias:

“Más bien por la curiosidad de cómo iba a salir el cuadro que por la fe en las visiones, pedí al pintor Eugenio Kazimirowski que pintara el cuadro”.

El padre Miguel Sopoćko le dio a conocer al pintor, de forma parcial, la misión de sor Faustina y le pidió que guardara el secreto. Este pintor, muy apreciado y culto, renunció a su propia concepción artística para representar detalladamente lo que relataba sor Faustina, quien estuvo yendo al estudio del pintor (por lo menos) una vez a la semana, durante medio año; de esta forma, ella podía añadir los detalles que faltaban e indicar las correcciones necesarias. Quería que la imagen de Jesús Misericordioso fuera igual a la imagen revelada en la visión que tuvo.
En el proceso de pintar el cuadro participó activamente el padre Miguel Sopoćko, el fundador de la obra, quien, a petición del pintor, posó para el cuadro vistiendo un alba.



El tiempo pasado juntos dedicado a pintar el cuadro fue una oportunidad para crear una interpretación más profunda del contenido del cuadro. Las cuestiones discutibles las resolvía el mismo Señor Jesús (Diario 299; 326; 327; 344). Muy significativa fue la conversación que mantuvo sor Faustina con Jesucristo sobre el cuadro pintado:

“... cuando estaba en [el taller] de aquel pintor que pintaba esa imagen, vi que no era tan bella como es Jesús. Me afligí mucho por eso, sin embargo lo oculté profundamente en mi corazón. (...) la Madre Superiora se quedó en la ciudad para solucionas diferentes asuntos, yo volví sola a casa. En seguida fui a la capilla y Iloré muchísimo. Le dije al Señor: ¿Quién Te pintará tan bello como Tú eres? Como respuesta oí estas palabras: No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia” (Diario, 313).

De esta conversación emana la sinceridad de la persona a la que le había sido concedida una gracia sobrenatural y que en sus vivencias místicas vio la belleza del Salvador Resucitado (véase las Memorias - p. Sopocko). El Señor Jesús en repetidas ocasiones se apareció a sor Faustina en la forma en la que está mostrado en el cuadro (Diario 473; 500; 560; 613; 657; 1046) y también, muchas veces pidió que ese cuadro, santificado con su presencia viva, fuese expuesto para el culto público.

Gracias a los esfuerzos del padre Sopoćko, del 26 al 28 de abril de 1935, durante las celebraciones finales del Jubileo de los 1900 años de la Redención del mundo, en la Puerta de la Aurora, en Vilna, la Imagen del Misericordioso Salvador fue venerada, por primera vez, por una multitud de fieles que participaban en los oficios. Esa celebración coincidió con el primer domingo después de la Pascua, Sor Faustina participó en ella, y la homilía sobre la Divina Misericordia fue predicada por el padre Sopoćko, tal como lo había pedido Jesús.

“Durante tres días la imagen estuvo expuesta al público, y recibió la veneración pública porque había sido colocada en la Puerta de la Aurora, en un ventanal, en lo alto, por eso se la veía desde muy lejos. Durante esos tres días en la Puerta de la aurora fue celebrada con solemnidad la clausura del Jubileo de la Redención del Mundo, el 19 centenario de la Pasión del Salvador. Ahora veo que la obra de la Redención está ligada a la obra de la misericordia que reclama el Señor” (Diario, 89).

Las celebraciones de la Puerta de la Aurora en Vilna fueron, para sor Faustina, la señal y el cumplimiento de las gracias anunciadas anteriormente: una manifestación pública de la fuerza enorme de la Divina Misericordia.


 

La vista actual de la capilla y la galería de la Puerta de la Aurora en Vilna
SANTUARIO DE LA MADRE DE DIOS DE LA MISERICORDIA
(Ausros Vartai – Vilnius, Lituania) (véase Los Iconos)


 
“Cuando esta imagen fue expuesta, vi un movimiento vivo de la mano de Jesús que trazó una gran señal de la cruz.
Por la noche del mismo día (...) vi que la imagen estaba pasando sobre una ciudad y aquella ciudad estaba cubierta de redes y de trampas. Jesús, al pasar cortó todas las redes...” (Diario, 416).

“Cuando estaba en la Puerta de la Aurora durante las celebraciones en las cuales fue expuesta esta imagen, estuve presente en la homilía que dijo mi confesor; la homilía fue sobre la Divina Misericordia, fue la primera de las que exigía el Señor Jesús desde hacía mucho tiempo. Cuando empezó a hablar de esta gran misericordia del Señor, la imagen tomó un aspecto vivo y los rayos penetraron en los corazones de las personas reunidas, pero no en grado igual, unos recibieron más y otros menos. Una gran alegría inundó mi alma viendo la gracia de Dios” (Diario, 417).

 “Cuando terminó el oficio y el sacerdote tomó el Santísimo Sacramento para impartir la bendición, súbitamente vi al Señor Jesús con el mismo aspecto que tiene en esta imagen. El Señor impartió la bendición y los rayos se extendieron sobre todo el mundo. De repente vi una claridad inaccesible en forma de una habitación de cristal, tejida de ondas de luz impenetrable a cualquier criatura o espíritu. Para entrar en la claridad [había] tres puertas y en ese instante Jesús, con el mismo aspecto que tiene en la imagen, entró en aquel resplandor a través de la segunda puerta, hasta el interior de la unidad” (Diario, 420).



El 4 de abril de 1937, y con el permiso del obispo metropolitano de Vilna, el arzobispo Romualdo Jalbrzykowski, el cuadro de Jesús Misericordioso, fue bendecido y colocado en la Iglesia de San Miguel de Vilna, al lado del altar principal. Aquí, fue expuesto hasta el 1948, en un impresionante marco dorado, desde donde emanaba santidad. Era venerado y los fieles donaban exvotos por las gracias recibidas. El culto de la Divina Misericordia se difundía de forma rápida, llegando a otras localidades. De forma inexplicable, a pesar de las limitaciones, llegaba también a millones de personas en el mundo entero.

En la posterior correspondencia con el p. Sopoćko sor Faustina escribe:

“Dios me hizo conocer que estaba satisfecho con lo que ya se había hecho; sumergiéndome en la oración y en la cercanía de Dios sentí en el alma una paz profunda por la totalidad de esta obra. (...) Y en lo que se refiere a esas imágenes (copias pequeñas), (...) La gente las adquiere, poco a poco, y unas almas ya han recibido la gracia de Dios que ha fluido de esa fuente. Como todo, también esto va a ir lentamente. Las imágenes no son tan bonitas como el cuadro grande. Las compran aquellos a los que atrae la gracia de Dios” (Cracovia, 21 de febrero 1938).

A causa de las operaciones bélicas de la guerra (1939-1945) el cuadro de Jesús Misericordioso se encontró en territorio soviético y por unas decenas de años fue inaccesible para los peregrinos a los que estuvo sometido. A pesar de los muchos peligros (durante muchos años estuvo escondido en un desván, fue enrollado varias veces y guardado en un lugar húmedo y frío; más tarde, fue infelizmente restaurado), gracias a la Providencia Divina, sobrevivió milagrosamente el período del comunismo.

Historia del cuadro de Jesús Misericordioso


Durante su peregrinación a Lituania, el Papa Juan Pablo II estuvo rezando unos momentos, el 5 de septiembre de 1993, en la Iglesia del Espíritu Santo, delante de la imagen de Jesús Misericordioso de Vilna. En su sermón predicado a los fieles se refirió al cuadro como:

“IMAGEN SANTA”




En la historia de las revelaciones se conoce sólo un caso en que Jesús haya expresado su deseo de que se pintara un cuadro con Su imagen e indicara Él mismo cómo debía ser su representación plástica. Una vez la imagen fue pintada, el Señor reiteradamente reveló a santa Faustina su viva presencia en la figura que había sido pintada en el cuadro. Además prometió gracias especiales a los devotos de la imagen, con lo que le dio un valor religioso extraordinario.



“Por medio de esta imagen voy a conceder muchas gracias,
por eso, que todas las almas tengan acceso a ella ” (Diario, 570).

“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá.
También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos,
sobre todo, a la hora de la muerte” (Diario, 47).

 “Los dos rayos [de la imagen] significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza (...) Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la mano justa de Dios” (Diario, 299).

“Cuando empezó a hablar [p. Sopoćko] de esta gran misericordia del Señor, la imagen tomó un aspecto vivo y los rayos penetraron en los corazones de las personas reunidas...” (Diario, 417).



El primer cuadro con la imagen de Jesús Misericordioso es venerado en el Santuario de la Divina Misericordia en Vilna desde el año 2005.





La adoración perpetua en el Santuario de la Divina Misericordia.




De lo que dijo el padre Sopoćko (grabado en una cinta magnetofónica) se desprende que dejó a sor Faustina plena libertad a la hora de colaborar con el pintor. Al mismo tiempo en estas declaraciones y en sus escritos, él confirma personalmente que el cuadro había sido pintado exactamente según las indicaciones de la Santa. El hecho de que la imagen del cuadro sea exactamente del mismo tamaño que la figura del Sudario de Turín demuestra el cuidado extraordinario a la hora de transmitir LA SANTA IMAGEN DEL SALVADOR grabada en la memoria de Sor Faustina.


Fragmento de Santo Sudario de Turín – ANIMACIÓN



LA IMAGEN DE JESÚS MISERICORDIOSO
Cracovia Łagiewniki, Polonia


En 1943, a los diez años de haberse pintado el primer cuadro de Jesús Misericordioso y cinco años después de la muerte de sor Faustina en Cracovia, llegó al convento de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en Cracovia, un pintor, Adolfo Hyla. El artista quería pintar un cuadro y regalarlo a la capilla del convento como exvoto de agradecimiento por la salvación de su familia en las vicisitudes de la guerra.

Las hermanas propusieron que pintara el cuadro de Jesús Misericordioso. Presentaron al artista, como modelo, una reproducción del primer cuadro pintado por Eugenio Kazimirowski en cooperación con sor Faustina. Adjuntaron también la descripción del cuadro que se encuentra en el “Diario” de santa Faustina. Sin embargo, el artista hizo el encargo según su propia idea. Como el tamaño del cuadro regalado no encajaba en el altar de la capilla de las hermanas, la Madre Irene Krzyzanowska encargó otro cuadro. Este cuadro fue bendecido en 1944 por el padre J. Andrasz TJ, y colocado en la capilla del convento de Cracovia donde es venerado hasta el día de hoy.


El sarcófago con las reliquias de Santa Faustina. El altar con la imagen de Jesús Misericordioso
en la capilla del convento de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia en Cracovia.


Como fondo de la imagen de Jes ús Misericordioso aparecía un prado y arbustos que se veían a lo lejos. Por intervención del padre Sopoćko, en 1954, el fondo del cuadro fue cubierto con pintura oscura y bajo los pies del Señor Jesús se pintó un pavimento.
El cuadro regalado por Adolfo Hyla como exvoto de agradecimiento fue expuesto en la iglesia parroquial del Coraz ón Divino en Wroclaw (Polonia). Esta iglesia está relacionada con la Casa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia.
(V éase las notas del “Diario” de santa Faustina).



Después de la segunda guerra mundial, el primer cuadro de Jesús Misericordioso pintado por el artista Eugenio Kazimirowski en Vilna (Lituania), creado con la colaboración de sor Faustina, permaneció en el territorio de la Unión Soviética, donde miles de personas tuvieron que ocultar su fe en Dios durante decenas de años a causa de las severas persecuciones que sufrían los católicos. El cuadro también permaneció escondido, y su origen extraordinario también se mantuvo en secreto.

Quizás la divulgación en Polonia del cuadro de Hyła fue providencial para distraer la atención y olvidar por un tiempo la milagrosa “Imagen Santa” (tal como la llamó Juan Pablo II en 1993 en Vilna). En aquellos tiempos no había otra posibilidad real de salvarla.

Además, el cuadro fue restaurado y repintado en numerosas ocasiones. Estas obras de restauración ocultaron los valores artísticos del cuadro por muchos años. Una capa de parafina puesta por uno de los conservadores, pudo, en gran parte, proteger el cuadro de la humedad, pero con el paso del tiempo causó un cambio de matices en los colores originales. Después de una restauración a fondo de la imagen, en 2003, el significado del mensaje del cuadro volvió a ser legible.
La bella imagen del Misericordioso Salvador que aparece en el espacio oscuro atrae con sinceridad las miradas de las personas que rezan A LA LUZ DE LOS RAYOS DE MISERICORDIA que fluyen del Corazón abierto en la cruz.


El cuadro pintado en presencia
de santa Faustina
(E. Kazimirowski, Vilna 1934.)

El cuadro pintado después
de la muerte de santa Faustina
(A. Hyla, Cracovia 1944.)

“Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza” (Diario, 299).

“Vi saliendo de la Hostia estos dos rayos que están en la imagen, que se unieron estrechamente, pero no se confundieron…” (Diario, 344)



“Hay un solo precio con el cual se compran las almas,
y éste es el sufrimiento unido a Mi sufrimiento en la cruz” (Diario, 324).

“Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada desde la cruz” (Diario, 326).



Indudablemente, el cuadro de Jesús Misericordioso pintado por Adolfo Hyla ayudó mucho en el desarrollo del culto de la Divina Misericordia. Lo confirman los testimonios de las gracias recibidas por su intercesión. Sin embargo, su popularidad no quita el valor del primer cuadro pintado en Vilna – hecho exactamente según el modelo trasmitido por el Señor Jesús. Después de una larga espera, el cuadro llegó a ser dignamente expuesto en el altar central del Santuario de la Divina Misericordia en Vilna, donde, rodeado de la oración de las hermanas y de los peregrinos que vienen a verlo, es venerado públicamente.



“Hoy he visto la gloria de Dios que fluye de esta imagen. Muchas almas reciben gracias aunque no lo digan abiertamente. Aunque su suerte varía, Dios recibe gloria a través de ella y los esfuerzos de Satanás y de la gente mala se estrellan y vuelven a la nada. A pesar de la maldad de Satanás, la Divina Misericordia triunfará en el mundo entero y recibirá el culto de todas las almas” (Diario, 1789).

 “Vi dos pilares muy grandes clavados en la tierra, uno lo había plantado yo y el otro, cierta persona, S M. [Sopoćko Miguel] con un inaudito esfuerzo, fatiga y empeño. (...). Estos dos pilares estaban muy cerca uno del otro, a distancia de esta imagen y he visto esta imagen colgada en estos dos pilares, muy alto. En un solo instante surgió un gran templo de estos dos pilares, tanto la parte interior como la exterior. Percibí una mano que daba el último toque al templo, pero no vi a la persona. Una gran multitud de personas estaba fuera y dentro del templo y los torrentes que salían del piadosísimo Corazón de Jesús se derramaban sobre todos” (Diario, 1689).



”Cuando recibí este artículo sobre la Divina Misericordia junto con la imagen, la presencia de Dios me envolvió de modo singular. Cuando me sumergí en la oración de agradecimiento, de repente vi al Señor Jesús en una gran claridad tal y como está pintado y a los pies de Jesús vi al Padre Andrasz y al Padre Sopoćko, los dos tenían plumas en la mano y de las puntas de ambas plumas salían resplandores y fuego semejantes a un relámpago que tocaba a una gran multitud de gente que corría no sé a dónde. Apenas alguien era alcanzado por aquel rayo, daba la espalda a la muchedumbre y tendía los brazos a Jesús; algunos volvían con gran alegría y otros con gran dolor y pena” (Diario, 675).

 

 

MÁS ADELANTE >> Historia del cuadro de Jesús Misericordioso
Documentación fotográfica de la restauración

 

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Todos los derechos de autor reservados © redacción – Urszula Grzegorczyk
Consulta – Sor Maria Kalinowska, La Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso
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Traducción del texto en polaco: Danuta Zgliczyńska, Xavier Bordas