EL MENSAJE  DE LA DIVINA MISERICORDIA

“LA HUMANIDAD NO CONSEGUIRÁ LA PAZ
HASTA QUE NO SE DIRIJA CON CONFIANZA A MI MISERICORDIA” (Diario, 300)

En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas; no he excluido a ninguna (Diario, 1182).​ 

El Dios Misericordioso, para transmitir el Mensaje de la Divina Misericordia, eligió y formó a dos Apóstoles del amor de Dios: la Santa Faustina Kowalska y el Beato Miguel Sopocko. Estos aunque trataron de cumplir la voluntad de Dios con celo heroico, no recibieron reconocimiento durante su vida, pero ganaron santidad y memoria eterna. Esta publicación presenta hechos relacionados con esta misión, sin su interpretación, con el fin de permitir al lector reflexionar sobre cómo entenderlos.  

Presentado, además de extensos fragmentos del „Diario” Santa Faustina, tres aspectos menos conocidos, pero muy importantes e interesantes del Mensaje de la Divina Misericordia:     extractos de las obras del Padre Miguel Sopocko, que justifican desde el punto de vista teológico, una extraordinaria necesidad de difundir el Mensaje de la Divina Misericordia     la historia desconocida del primer cuadro con la Imagen de Jesús Misericordioso pintado en 1934 en Vilnius y su extraordinario rescate durante la guerra y en los años de la posguerra     la historia de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso fundada a petición de Jesús por el Padre Sopocko, director espiritual de Santa Faustina. 

„La lectura de estos textos nos hace darnos cuenta de que Dios, con una determinación sin precedentes, repite sobre sí mismo que él es Misericordia, amor incondicional, inmerecido por nosotros de cualquier manera, por delante de nuestras buenas obras”.  

Grzegorz Ryś
arzobispo metropolitano de Lodz, Polonia 
extracto del prólogo  

 JESÚS, EN TI CONFÍO. AMOR Y MISERICORDIA
GRATIS (PDF)

La Adoración Perpetua en el Santuario de la Divina Misericordia en Vilnius 

“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte” (Diario, 47). 

“Por medio de esta imagen voy a conceder muchas gracias, por eso, que todas las almas tengan acceso a ella” (Diario, 570).